Territorio Escénico
*Working Progress
/
2011- 2012
*Working Progress
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2011- 2012
La materia posee una fecundidad infinita, una fuerza vital inagotable que nos impulsa a modelarla.
En las profundidades de la materia se insinuan sonrisas impresisas, se anudan conflictos, se condensan formas apenas esbozadas. Toda ella hierve en posibilidades incumplidas que la atraviesan con vagos estremecimientos. A la espera de un soplo vivificador, oscila continuamente y nos tienta por medio de curvas blancas y suaves nacidas de su tenebroso delirio.
Todas las estructuras de la materia son frágiles e inestables y están sujetas a la regresión y la disolución.
Abandonada, perece entre sus propios muros, y ocurre que se cierra sobre sí misma, se cubre de ladrillos y, perdidas irremediablemente para nuestra memoria, pierde poco a poco su existencia.
En un acelerado proceso de maduración, enormes flores blancas y rosadas habían crecido entre el follaje; apenas brotaban, una pulpa rosada crecía en ellas; luego comenzaban a inclinarse, a perder sus pétalos, a marchitarse. Poco antes de la caída del sol, ya no quedaba nada de esa brillante floración. Solo era una mistificación, un caso extraño de simulación de la materia, que trataba de imitar a la vida.
Una entidad, un soplido, o su propia sombra. La criatura, en apariencia, era semejante a una criatura viva, pero tal apariencia era engañosa.
Se trataba en realidad de un ser amorfo, desprovisto de estructura interna, fruto de tendencias imitadoras de la materia, que dotada de memoria, repite por habito las formas adquiridas y baila la danza de la destrucción.
(Ref. “La Calle de los Cocodrilos”, de Bruno Schulz)
Interprete / Aranza Alonso
Diseño y Realización Escénica / Maximiliano SansDiseño y Realización Lumínica / Christian Gadea
Asistencia de Dirección / Elaine Britos
Producción / Elaine Britos
Territorio Escénico
Idea / Dirección General / Ruth Pezet
"Lo que resuena en mi es lo que aprendo con mi cuerpo: algo tenue y agudo despierta bruscamente a ese cuerpo que, entretanto, se embotaba en el conocimiento razonando de una situación general: la palabra, la imagen, el pensamiento, actuan a la manera de un latigazo...
Mi cuerpo interior se pone a vibrar, como sacudido por trompetas que se responden y se superponen, la incitación hace huella, la huella se amplía y todo es DESVASTADO...
El espacio de resonancia es el cuerpo- ese cuerpo imaginario- tan coherente (coalescente) que no puedo vivirlo más que bajo la especie de una alarma generalizada.
Esta alarma...es un temor...me veo en el futuro en un estado de fracaso, de impostura, de escándalo.
Tengo miedo de mi propia destrucción, que entreveo bruscamente, segura, bien plasmada, en el brillo de la palabra, de la imagen.
La resonancia hace de la escucha un estrépito inteligible...
(texto extraído del libro " Fragmentos de un discurso amoroso" por Roland Barthes)
...en el laboratorio: arantza alonso/ elaine brito/ christian gadea/ maximiliano sans/
ruth pezet...
A ciegas. Sin luz.
Polvo, como desvanecida.
El suelo, como ELLA, se tambalea.
Vivir es ir desprendiéndose de uno mismo.
Me miro al espejo
He caminado tantas horas
He caminado tantas horas
Vengo caminando sin tiempo
a ciegas…
Buscando su mirada en cada una de las personas que están fuera
a ciegas…
Buscando su mirada en cada una de las personas que están fuera
Y no pude reconocerlo,
Se ha ido hacia algún lugar
Se ha ido hacia algún lugar
Ha dejado de existir o simplemente se ha ido?
Desaparecer
desaparecer?
(o simplemente se ha ido?)
Solía levantarme en las mañanas y correr
incansable
campo abierto…
incansable
campo abierto…
El molino siempre acunando la noche
y poniendo al sol su mejor voz en la mañana
pero su voz no era su voz
era una cuerda gastada por el tiempo
(cuantos rostros habrá visto pasar
cuantos amores
cuantos llantos y soledades
cuanto golpe y ruido)
cuanto golpe y ruido)
y un insoportable silencio
su canto nace del viento
y el viento brota su sangre del corazón de la tierra
...soñaba meterme en su estanquepero el frío era poco soportable, aún en verano
cuando te vi ya era tarde
todo estaba en ruinas
nosotros
escuche mi risa allá a lo lejos
y sentí morir en ese instante
hacia ahí voy
caminando lento
viendo todo lo que queda de este cuerpo
escucho tu voz a lo lejos
(como un globo me vuelvo un juguete de ese canto)
caminando lento
viendo todo lo que queda de este cuerpo
escucho tu voz a lo lejos
(como un globo me vuelvo un juguete de ese canto)
algo ha muerto hoy
un rostro oculto
esta ahí fundido en el paisaje
El baño se vuelve frío ahora
y escucho sus pasos, esta entrando a la casa
vino a visitarme y yo la espere tanto tiempo
ella tiene un rostro extraño
se parece a mi, pero su rostro es limpio, suave,
y escucho sus pasos, esta entrando a la casa
vino a visitarme y yo la espere tanto tiempo
ella tiene un rostro extraño
se parece a mi, pero su rostro es limpio, suave,
su pelo brilla al igual que su sonrisa,
su cuerpo es frágil, liviano, y su mirada vacía…
Lleva un vestido azul y en su mano un globo verde. Canta…
Lleva un vestido azul y en su mano un globo verde. Canta…
Cierro los ojos…
hacia donde?..en algún lugar…
donde estoy?
El cadáver de Ofelia, ¡ay!, todavía sigue muriendo. Perecer como sucumbe Ofelia, nos sigue susurrando una belleza mágica, arrebatadora y sublime en el bosque sombrío donde aún habitan seres solitarios. Ojalá supiéramos encontrar los amores posibles, esas pasiones enfrenadas que posibilitan amores realizables y resistibles. Si nos moviésemos por buenos instintos, hallaríamos con facilidad querencias finitas, propias de amantes mortales que se atrevieron a amar.





